Breaking the Law (trozo II)

Notorius, tras su paso por el Burger King

El otro en conflicto junto a 2Pac Shakur. Christopher George Latore Wallace, como le llamaban sus amigos, era representante de la costa este en el tema del rap. O del hip-hop. No los distinguimos. Eso que hacen Junior y Daddy Yankee.  El caso es que seis meses después del asesinato de Tupac también se cargaron a este hombre a tiros. Y nos referimos a la munición, no a droga de mala calidad. Con 24 años, buenos días. Poco después salió su disco de profético nombre “Life After Death” (el caso es quedar siempre por encima) y vendió una burrada. Tranquilos, sus herederos reinvirtieron todos los royalties en drogas y armas, como hubiera deseado el difunto.

Breaking the Law (trozo I)

Que tengáis claro que, ajenos a nuestra voluntad, la mayoría de los que aparecerán en esta nueva sección serán raperos. Pero con historias en plan película de Spike Lee antes de que se dedicara a hacer pantalones. La primera y la más chunga, la de Tupac Shakur. Con un enfrentamiento entre costa este y costa oeste en la escena hip hop, Tupac se mosqueó sensiblemente cuando se enteró de que algunos compañeros de profesión sabían que le iban a pegar cinco tiros y no le avisaron.

Sobrevivió, claro, no se iba a mosquear desde la tumba. Lo de sobrevivir tiene su mérito, teniendo en cuenta que le dieron dos tiros en la cabeza.

Exactamente un año después de aquel tiroteo, un tipo llamado Stretch, que era productor y amigo de Tupac, y del que este sospechaba como cabecilla de su intento de asesinato, fue asesinado en Queens. Mucha casualidad nos parece.

Rap and roll all nite and party everyday

Un poco más tarde, en el año 96, a Tupac le pillaron por banda otra vez en Las Vegas, a la salida de un combate de Tyson, y le volvieron a disparar, con distintas versiones sobre lo ocurrido: una afirma que los disparos se produjeron desde un coche en marcha, lo que en plan moderno se llama un drive-by; otra dice que las balas procedían del vehículo de un hombre con problemas de movilidad al que se le fue de las manos la cosa cuando vio que Tupac había aparcado en su plaza de minusválido. Esta vez el rapero se quedó en el sitio con 25 años. Lo que no sabemos es si se volvió a mosquear.

Nos quedamos con dos cosas suyas, una frase y un récord:

La frase: “No voy a cambiar el mundo, pero si despertaré a la persona que va a cambiarlo.”

El récord: ser el único artista que ha alcanzado el número uno del billboard estando en prisión. Ahí lo llevas Tupacman.

Te puede pasar a ti

Hemos vuelto a leer la prensa seria, donde por cierto salta un horrible anuncio de movistar (que acabará siendo la corporación Umbrella) del que no hay manera de huir. Y nos ha encantado ver que han encontrado una vacuna preventiva contra el VIH. Y es española. Esto va a dejar de pasar, claro, salvo que los científicos hagan la carrera en colegios de monjas o privados. Bueno, seguramente también desaparecerán los colegios laicos, así que no querrán invertir en estudiar vacunas contra enfermedades sexuales. Mejor dedicar el presupuesto a restaurar vírgenes. E hímenes y altares.

Pero lo importante es que por fin avanzamos hacia el día en el que el SIDA sea como una gripe. Y aparte de lo evidente, eso traerá otro tipo de beneficios colaterales como que el porno vuelva con más fuerza. Incluso, si fuera con carácter retroactivo inmunológicamente, igual podíamos resucitar a Freddie Mercury, Rock Hudson, Denholm Elliott o a Tupac Shakur, que no murió de SIDA pero tiene un nombre muy gracioso. O a VIHn Diesel, que ni siquiera está muerto pero sus películas son para matarle.

Desde aquí queremos dar las gracias a los científicos, que son los que menos pillan pero ayudan a que la sociedad copule más.