El fascinante mundo Wallapop

Hemos tenido que volver de entre los muertos, como no podía ser de otra manera, para hacer un post de esto.

En Wallapop, para los que no estáis familiarizados aún con la aplicación, se vende absolutamente de todo. Así que era cuestión de tiempo que la gente empezara a subir genialidades. Hemos hecho una recopilación de algunas que nos hemos encontrado. No vais a distinguir la realidad de la ficción en según qué casos y, en otros, igual hasta os dan ideas:

El vendedor poco espiritual:

alma

 Definición bajonera:

cenicero 

Una prueba interesante. Seguro que alguien lo compra. Por ejemplo, nosotros:

montículo

 Una crítica constructiva sobre la evolución de la marca Mustang:

Mustang

 En todas partes hay:

sinvergüenza

 Nosotros ya hemos comprado, a pares:

tweets

 Un icono de nuestra sociedad actual a un precio muy asequible:

whatssapp

 Y lo último. No sabemos qué pensar, en serio.

z

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Callejeros

Ha llegado a nuestra redacción fantasma un vídeo de lo que antes llamábamos mendigo y ahora llamamos homeless porque mola más, que canta de una forma que podríamos denominar.

(Ese era nuestro pequeño homenaje a Gomaespuma, que tantas mañanas nos acompañó durante años)

A nosotros nos provoca cierta envidia ver estas cosas, sobre todo desde que en Madrid se comenzó a perseguir a los músicos callejeros como si fuesen narcos. Al final lo que han conseguido es que los buenos se hayan ido y se hayan quedado los malos. En otras ciudades la cosa está bastante mejor.

Volviendo al tema, este sin techo canta soul como pocos, y parece que sin mucho esfuerzo. Podríamos pensar que hace playback por lo poco que mueve la boca, pero no debe de serlo porque apareció en una serie sobre músicos callejeros de Nueva York, y todo lo que sale en la TV es verdad. Su nombre es Geechee Dan,  primo carnal de Lionel Geechee.

Como habréis comprobado, este tío en el metro de Madrid estaría detenido por sinverguenza (sabemos que esa u debería llevar los dos puntitos, pero no encontramos la combinación en el teclado)

También hemos encontrado muchos vídeos de gente cantando en los subway de NYC, que como sabéis es una cadena de bocadillos bastante malos, pero al menos dejan tocar a la gente en sus locales. O a frikis como ésta, molestando con su ipod.

Hace tres años, Joshua Bell, que es uno de los mejores violinistas del mundo según google, con un Stradivarius en sus manos, tocó durante una hora en el metro de Washington sin que apenas le mirase nadie. Dos días antes había llenado el Boston Simphony Hall a 100 dólares la butaca. Suponemos que por ese precio te la podrías llevar a casa. Esto demuestra varias cosas: La primera es que no interesa pagar entradas caras, ya que antes o después verás a cualquier músico mendigando en la calle. La segunda es que le podrían haber dado un buen palo si los chorizos tuviesen más formación y supieran que Stradivarius, además de una tienda de ropa, también son violines de un millón de euros. Por último, una cosa es que tú elijas ir a un concierto, y otra que lo tengas que oír cuando llegas tarde al trabajo, también es verdad.

Y para acabar os dejamos con una bonita historia, que tendrá parte de leyenda, pero como nuestros medios son escasos sólo hemos contrastado un 2%. Hace unos años Bruce Springsteen estaba en Copenague, suponemos que de gira, qué raro, en su hotel. Desde su habitación escuchó cantando una canción suya a un chaval en la calle y decidió bajar. Si hubiera sido Ramoncín le habría dado dos hostias y quitado el dinero para cobrar sus derechos de autor, pero nuestro amigo Bruce cantó unos temas con él para ayudarle a sacarse un dinerito. Entre otras tocaron The River, que es nuestra favorita, aunque su letra deja bastante que desear, pero claro, como este hombre apenas vocaliza… Moraleja: No era en la Moraleja, era en Copenague.