Esos productos humillantes

Nos despertamos hoy con una reflexión que hemos cuajado el fin de semana, después de lavarnos. Porque para nosotros el fin de semana dura cinco días.

Todos los champús anticaída huelen a mierda. Los fabricantes deberían ser mucho más cuidadosos con este tipo de cosas y sus olores. Deberían oler a fruta y a frescor, que en realidad es lo importante, oler bien,  no estar limpio. Eso sólo importa si pillas o si tienes que ir a un hospital. De la misma manera, cada cierto tiempo deberían cambiar el olor a los champús anticaspa. Decimos esto porque cuando ya tienes pillado el olor al H&S y se lo hueles a alguien, ya sabes que es un casposo, como cuando olías a Filvit porque tenías piojos o peor, a vinagre. Y entonces empiezas a hacerte preguntas de este tipo: ¿me voy a enrollar con un casposo? ¿Es eso lo que quiero en mi vida? ¿Le olerán los bajos también a vinager?

Tener las puntas abiertas no es una desventaja social (al igual que las piernas), por mucho que lo parezca por el drama de los anuncios. Pero… ¿tener caspa? además corre la leyenda urbana de que quien usa H&S una vez ya lo tiene que usar toda la vida, porque si dejas de usarlo te sale más caspa. O se te cae la cabeza como a Dani Martín.

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