Nobeldades

El canadiense Ralph Steinman, uno de los científicos galardonados con el Premio Nobel de Medicina 2011, no va a poder recibirlo porque se ha muerto. Esto es obvio, ya que sería muy sorprendente que un muerto reviviera para recoger su galardón, por muy importante que sea, aunque fuera el de Fallera Mayor.

La normas de la academia sueca  no permiten conceder premios póstumos, pero parece que por una vez van a hacer una excepción, puesto que falleció practicamente en el mismo momento en el que se estaba decidiendo darle el Nobel. Si hubieran decidido darle el Camel no sabemos si le habrían salvado, siempre nos quedará esa duda.

Resultaría cuanto menos paradójico que un hombre no reciba el Premio Nobel de Medicina por morir enfermo. La verdad es que Steinman había luchado como un campeón cuatro años contra un cáncer de páncreas. La familia del fallecido al menos ha tenido una buena noticia en estos días: el premio va acompañado de una buena panoja (anda en torno al millón de euros) para los gastos del entierro, que no los tenían cubiertos porque el hijo pequeño se había pasado 84 años diciendo al señor de Santa Lucía que su padre no estaba en casa.

Desde aquí llamamos al fin de los premios póstumos y cosas por el estilo porque el reconocimiento es mucho más útil, sobre todo económicamente, cuando la persona está viva. Y, evidentemente, recordamos al señor Steve Jobs que para tanto ha dado.