Remedios caseros I: cómo acabar con los piojos

Abrimos la veda de los remedios caseros como parte de esta sección. Empezamos  el año con uno infalible contra los piojos, porque seguro que tienes algún piojoso cerca (todos lo tenemos), o algún niño en su defecto o algún niño con su defecto, que es ser un niño.

Queremos aclarar que estos remedios los hemos probado previamente, aunque el becario todavía sigue de baja, pero con el pelo limpio, limpio. No es verdad. Los becarios no pueden darse de baja. Está en coma tirado en los lavabos.

MATERIALES

– Bolsa de plástico.

– Vinagre.

– Bote de insecticida.

– Horquillas.

Si tienes el pelo largo es aconsejable recogerlo en una coleta o similar. O que te lo recoja alguien si no se muere del asco, porque tener piojos es una cosa muy común pero eso no lo hace menos lamentable. Una vez recogido, te echas vinagre a muerte, en plan aliño de abuela. Acto seguido te rocías la cabeza bien con insecticida  procurando que te caiga en el resto del cuerpo y en los ojos lo menos posible. Desconocemos la reacción del vinagre mezclado con el insecticida, salvo que es mortal para los piojos. Igual es mortal para las personas, pero hasta que no muera el becario no podremos confirmarlo.

Una vez hecho esto, si aún respiras, te pones la bolsa en la cabeza (sólo en la zona de pelo, salvo que te de morbo autoasfixiarte), como si fueras a entrar a quirófano, y la sujetas bien con horquillas. La marca de la bolsa da igual pero las bolsas del Lidl son mucho más humillantes, puestos a superar el listón de este remedio casero (vigila que la bolsa no tenga restos de comida, ya que en ese caso los piojos la devorarán y después terminarán contigo). Siguiendo con el tema, tienes que dormir con la bolsa en la cabeza. A la mañana siguiente te aseguramos que habrán muerto todos los piojos ahogados en tu propio vómito.

Esta es la opción laboriosa. La otra es echarte gasolina y prenderte fuego al pelo. Mano de santo.

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