De ratones y de hombres

Por fin hay pruebas reales de que las madres y su teoría de la conspiración sobre las cocacolas era verdad: Pepsi ha reconocido que uno de sus refrescos disuelve ratones, al loro. Al loro sólo lo utiliza ya gente de los años ochenta que se aferra a sus años mozos. Mozos.

Después de este sorprendente titular os decimos la verdad: el refresco ni se comercializa en España, lo prohibieron en 2009 y no, no es la Pepsi cola, que no la beberían ni las ratas, nunca mejor dicho. Somos tan sensacionalistas como el Qué. La bebida es Mountain Dew y han respondido a una demanda de un señor de Wisconsin, que es un lugar ficticio como Narnia o el ministerio de la vivienda. Y pide unos 40.000 euros de compensación económica. Por esa compensación nosotros nos planteamos beber gasolina para luego denunciar a Cepsa. Volviendo al tema, el señor dijo que bebió de la botella, se puso a vomitar, miró que había dentro y vio un ratón muerto. Podría haber hecho el proceso al revés y ahora no estaríamos escribiendo esto.

Pepsico, para defenderse, ha dicho que eso es imposible porque si el ratón hubiera estado dentro desde el embotellado hasta que llegó al consumidor, el roedor se habría disuelto, una respuesta que va ayudar seguro a limpiar la imagen de la empresa. Desde la redacción hemos pedido el teléfono del gabinete de abogados de Pepsico, para no llamarles nunca.

Desapariciones

Cuántas tardes ingeniando maneras de recargar las pilas para no comprar otras

Nos levantamos hoy con la triste noticia de que Sony va a dejar de fabricar su mítico walkman, exactamente en abril del año que viene. El walkman salió al mercado a finales de los setenta, así que después de 30 años fabricando el cacharro suponemos que les habrá quedado bien. Se veía venir porque en Japón ya dejaron de hacerlo hace cuatro años. ¿Qué van a regalar ahora en las comuniones?¿Se acabarán también las Nancys comunión?¿y los relojes con bolígrafo?

Esto nos lleva a pensar que el tiempo pasa y hay cosas condenadas a desaparecer, inexorablemente. O inoxidablemente. Pero algunas cosas las salvaríamos de la quema, en plan ninot, y a otras las empujaríamos a la hoguera. He aquí lo que nos gustaría que desapareciera, o se retirara a una galaxia muy, muy lejana, porque el mundo sería un lugar mejor para todos:

– Las tunas.
– Maná (sí, el grupo).
– Los abre-fácil. Vaya timo.
– Liam Gallagher.
– Tele 5. Con Mercedes Milá en el lote, claro. Y el presentador de la Noria, que se vaya a gesticular y poner caritas a otra parte.
– La leche semi-desnatada.
– Las palomas.
– James Blunt.
– La partitura original de “El Cóndor Pasa”. Basta ya.
– Los putos outlets y los factorys, otro timo. El único que no era un timo era Fear Factory.
– El cantante de Pereza cuando habla y pone esa voz afónica como de tío duro.
– La Pepsi.
– Las cuerdas vocales del cantante de Modestia Aparte.
– El Frenadol. ¿Cómo es posible que con los avances del siglo XXI siga sabiendo tan mal?
– Los paraguas que acaban en pincho.