El crack de los 40

Han detenido en US a una mujer, a la que no se le ocurrió nada mejor que denunciar que su camello la había timado. La iluminada, de  40 y muchos años, llamó a la policía para denunciar que le habían hecho la trececatorce con el gramo de cocaína que acababa de comprar. En vez de la droga le habían vendido azúcar, como en los chistes. Ella empezó a sospechar que algo pasaba cuando se la metió para el cuerpo y en vez de saber a muerte y destrucción sabía a bizcocho de tres huevos.

La policía y la denunciante se presentaron en casa del supuesto traficante, que se hizo el sueco. No encontraron nada salvo 200 sacos de azúcar, 900 cajas de tizas, 120 sacos de yeso y 8 containers de aspirinas en el garaje.

Los agentes de la ley acompañaron a la señora a su casa, para ver si se relajaba. Una vez allí, lo que sí encontraron al registrarla, así, de paso, fue una pipa de crack. La han im-putado por consumo de drogas. Qué pretenciosos. Igual ni siquiera era suya. Podía ser de la señora de la limpieza, que siempre se les echa la culpa en estos casos. O del abuelo, que a los viejos se les perdona todo.

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Alcohogenizados

Al menos cinco de estas personas llevan por nombre Manolo o Luis

Han descubierto un factor que influye en que el alcohol te afecte más o menos (y no tiene nad a que ver con que te echen cinco hielos en una copa donde sólo caben dos). Y el factor es el siguiente: si lo mezclas con un poquito de crack te afecta bastante más.

En realidad se trata de un determinado gen. La gen-te que lo lleva puesto de serie es menos propensa a agarrársela con un par de copas y, estadísticamente, menos dada al alcoholismo. Nuestro equipo ha llevado a cabo una investigación similar que vincula directamente las copas que sirven en el centro de Madrid con la sensación de sentirse profundamente estafado, conjuntamente con las ganas de darle dos hostias al dueño del bar.

Para realizar este estudio hemos contratado a una doctora experta en el asunto, que ya obtuvo concl usiones similares en una de sus investigaciones. Los resultados son:

1. Podemos demostrar que los bares cuyos nombres son una conjunción de cómo se llaman los dueños o sus hijos (bar Roalvar, Luisfer, Jessitamara, Marirodri) son dados a poner alcohol de calidad y barato. Aunque tengas que ver los toros mientras te tomas un cubata. También funciona con los bares con apóstrofo, como Antonio’s.

2. En todos los pueblos de España hay un pub o putiferio llamado PK2.

3. Nos encanta hacer listas y enumerar cosas.

4. En Madrid sale más barato salir de cocas que de copas.

5. Los chinos no pueden beber alcohol porque les falta una enzima. Y si tienes dudas, ¿has visto alguna vez a un chino borracho? Corroboramos esto gracias al trabajo de campo en Dinamarca de la doctora en biología A.Fernández, allegada a este blog.

6. Para los listillos que lo hayan visto, os recordamos que los japoneses no son chinos.

7. Ni los ecuatorianos ni los rusos llevan el gen de serie.

No entendemos cómo va a solucionar esto el alcoholismo, que puede venir dado por muchos factores externos más que internos, pero los investigadores están seguros de que es un primer paso para combatir la enfermedad. El otro paso sería no beber.