War pigs

Gracias a un artículo de Rolling Stone nos hemos dado cuenta de los grandes negocios en expansión que están esperando a gente emprendedora y joven como nosotros para hacernos millonarios. Así que ahora tenemos nuevos ídolos, además de Amancio Ortega:

Efraim Diveroli y David Packouz, residentes en Miami y amigos desde el colegio, que se montaron un tinglado a lo Señores de la Guerra vendiendo armas a base de un par de móviles, drogaína y una conexión de internet (imaginamos que con ONO, con Movistar no habrían vendido ni un cortauñas).

Parece ser que como no le iba bien en el colegio, Diveroli, en vez de hacer un módulo, creó su propia empresa mercenaria de armamento, AEY Inc. Una cosa te lleva a la otra, al final te lías, te lías y el Pentágono te acaba contratando para la venta de armas, en particular durante la guerra de Afganistán. Todo esto con 22 años. Aunque no entendemos cómo la historia, que da para hacer cinco películas, una precuela y ochos secuelas, no ha salido más en los medios.

El caso es que la cosa acabó regular porque el chaval compró armas a quien no debía y le condenaron a cuatro años de cárcel. Una barbaridad, teniendo en cuenta la cantidad de gente que habrá muerto gracias a sus gestiones para pagarse los porros, que deben de ser muy caros en EEUU, porque el NY Times hablaba de un contrato de su empresa con el gobierno por valor de más de 300 millones de dólares (fraudulentos).

Por lo visto para ahorrarse unos duros compró munición en un todo a 100 de un país del este y la revendió en nombre de los EEUU al bloque afgano, con tan mala suerte que las balas tenían más de 40 años. Los chinos, fabricantes originales de la munición, todavía se están riendo.

Y uno se pregunta ¿cómo es posible que dejen pasar en varios aeropuertos a un avión cargado con munición suficiente para cargarse a la mitad de Afganistán y luego a mi no me dejen pasar el champú en el control del aeropuerto?

En declaraciones a CNN, el abuelo de la criatura dice que su nieto ha caído por envidia de los competidores y que “desde pequeño ya era un genio en todo lo que tuviera que ver con armas. Le llevaba a demostraciones de armamento y podía identificar todos los modelos. La gente preguntaba ¿cómo puede hacer eso siendo tan joven? Es que tiene un don“. Anda, pues claro.