Cada vez que oigo a Wagner…

Hasta el próximo 6 de febrero, el museo de historia de Berlín alberga una exposición sobre la figura de Hitler y el nazismo.

La cosa está generando mucha controversia porque hay a quienes les parece mal que se le dedique una exposición a esta gente, pero los organizadores defienden que es una forma de entener el movimiento y cómo la sociedad alemana lo apoyó en su momento, cosa que no conviene olvidar. Aunque no estamos nosotros para juzgar a nadie, ya que confesamos haber visto esta semana Telecinco al menos en 3 ocasiones.

Hablando ya en serio, la exposición abarca detalles sobre Adolf como su comida favorita, que era la que le hacía todas las mañanas un teniente de las SS; qué tipo de calcetines compraba en Aldi para ir al campo o qué barbero le hacía ese bigote tan masculino que le ha copiado el cantante de los Killers.

Ahora que viene a cuento, y ya que no habría forma humana de meterlo en otra parte, sería interesante recopilar las cosas que se cambiaron de nombre o evitaron ser denominadas como alemanas en el periodo post-Hitler.

– La semana pasada leímos que el Gran Danés se empezó a llamar así para evitar llamarle Dogo Alemán por el rechazo que causaba, sin tener nada que ver con Dinamarca. ¿Conocéis algún ejemplo más?

– ¿La tortilla francesa sería alemana?

– ¿La puerta de Brandenburgos estaba originariamente en Burgos? ¿o en Johannesburgos?

– ¿Por qué las monjas recaudan dinero para el Dormunt, si es una ciudad alemana? ¿Es que las monjas alemanas no pueden pedir?

– ¿Por qué a todo el mundo le parece tan mal que Hitler fuese el tercer Reich, y a nadie le molesta que Juan Carlos de Borbón sea el primer Reich?

– ¿Es cierto que las dos Alemanias se reunificaron sólo para quedar más arriba en el medallero de los Juegos Olímpicos?

– ¿Por qué le pusieron resaca de nombre a una ciudad alemana?

– ¿Existe una mujer menos atractiva que Ángela Merkel?

Si tenéis respuesta a todas estas preguntas no es necesario que visitéis esta exposición ni ninguna otra, sois superdotados.

Por cierto que la comunidad judía de Israel en un acto conciliador, un concepto con el que están poco familiarizados, concretamente su Orquesta de Cámara, ha accedido a tocar una pieza de Wagner en el Festival de Música de Beirut.

Esta aversión viene porque Wagner era el compositor preferido de Hitler, ya que aún no existían Rammstein ni Scooter. Hombre, vale que no lo pongan en el hilo musical ‘Sigfrido’ el día del Yom Kipur pero creemos que se les está yendo el asunto de las manos. Qué morro. Vale que cada vez que le escuchas te entren ganas de invadir Polonia, pero normalmente no tienes los medios ni las ganas, y además, seamos sinceros, ¿quién escucha música clásica?

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Un cadáver a los postres

Nos ha llegado una noticia del Spiegel (sí, lo leemos en el desayuno, de Alemania nos gustan sus revistas y sus series de acción cutres), seguramente sea una trola pero como no contrastamos nada vamos a publicarlo. El caso es que en Berlín, ciudad donde lo único que sobran son sitios para comer, van a abrir un nuevo restaurante que ofrece un menú para caníbales. La campaña de marketing ha sido en la onda de las de la DGT: piden donantes de miembros humanos. Bueno, también piden donantes del resto de partes del cuerpo, no sólo comerán penes. También buscan un cirujano de grandes proporciones y un ayudante de cocina tolerante.

Ojo, que no les vale cualquiera para donar: te tienes que hacer miembro, rellenando un formulario en el que te preguntan por tu grupo sanguíneo, historial de operaciones, si eres fumador…lo normal, vamos. En vez del pan te regalan un chequeo médico y el hospital. Eso sí, si superas las pruebas tú decides qué parte de tu cuerpo quieres donar.

Todos pensamos en el donante, pobrecillo que va a donar un brazo o un pulmón o un esternón, pero nadie piensa en el pobre comensal que tendrá que aceptar el género que le den sin poder elegirlo. Porque claro, si vas a donar una parte de tu cuerpo será que estás hasta las pelotas de ella o que huele mal o que la tienes gangrenada. No es lo mismo que estar cangrejado, como este

Se supone que el recetario viene dado por la cocina Wari, una tribu del Amazonas de las miles que han sido masacradas, cosa que tiene mucho más delito y a nadie parece asustarle tanto, porque les han llegado quejas hasta del parlamento. Consideran el asunto de mal gusto. Ya están jodiendo una buena iniciativa, así no hay quien emprenda un negocio.

Nos hemos puesto en contacto con el restaurante y no nos han contestado a nada, sólo que ya no admiten más prepucios, pero hemos extraído conclusiones muy interesantes:

1) Te puedes llevar tu propia comida- te hacen descuento- y lo que no te guste te lo reimplantan. Eso sí, no hagas esto los sábados por la noche, porque están a tope y los reimplantes los hacen sin muchos miramientos, pudiendo dar a error en algunos casos como el de este amigo:

2) Todo sabe a pollo, así que pide lo más barato y no te andes con tonterías del estilo de lomo alto o tronco bajo, da lo mismo

3) Ni pidas chorizos criollos ni butifarras

Nosotros ya hemos rellenado nuestro formulario, aunque no sabemos qué parte donar. ¿De qué os desprenderíais vosotros?