Canciones perturbadoras (Iª entrega)

Para que empecéis el puente de la mejor manera posible, hemos hecho otra recopilación de temas para no dormir. Como siempre, os invitamos a que nos dejéis vuestras recomendaciones, aunque esperamos darle continuidad a esta sección, previsiblemente, de aquí a dos años. ¿Cuál es vuestra canción horripile?

The Beatles- ‘Blue Jay Way’. 

Escrita por George Harrison, hermano de Ford. Uno se lo imagina de bajona de psicotrópicos o tras haber consumido una paella de hace una semana, pero la versión oficial es que la escribió porque estaba esperando a alguien en la calle que da nombre a la canción. A veces las canciones de rock no se componen en orgías, qué os parece.

Elliott Smith- ‘King Crossing’.

Una de las mejores canciones que dejó Smith. Lo perturbador, aparte de la letra, procede de los diferentes sonidos empleados (parece que se te han mezclado varias emisoras de radio en la canción), los coros y, sobre todo, el órgano, que pone los pelos de punta.

Lou Reed- ‘Metal Machine Music’.

Alguien quiere tomar el pelo a alguien. Aunque parece que Reed siempre defendió que había hecho el disco entero así, como si hubiera estado dos semanas grabando a un afilador en una pista del aeropuerto de Barajas, porque le había dado la gana. Parece que se oyen hasta gaviotas. Si bien es verdad que desde “Tomorrow Never Knows” nos parece oír gaviotas en casi todas partes.

Fever Ray- ‘When I Grow Up’.

Como es sueca, no nos pilla de sorpresa la creatividad de esta muchacha. La primera vez que vimos este vídeo nos cagamos vivos, por motivos obvios, y por esos agudos que hacen ladrar a los perros. Pitch a tope.

The Postal Service- ‘This Place is a Prison’.

Muy apta para empezar un lunes, por ejemplo, o para enviar a ese amigo que necesita un empujón. Un empujón para tirarse por la ventana. Pero pertenece a ese selecto grupo de canciones que te amarga pero no te arrepientes de haber escuchado.

The Doors- ‘The End’. 

Inquietante y perfecta para escucharla un domingo de resaca. La desazón que te puede causar un tema tan brillante como este… si consigues separarla mentalmente de Apocalypse Now, que ya es complicado.

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Hannover


Seguimos con nuestras prácticas recomendaciones de regalos navideños. Como evidentemente os vais a dar al consumismo, aunque sea propio ya que no os quiere nadie, mejor tener un poco de estilo al regalar.

Nos hemos encontrado con un libro de recetas para la resaca. Suponiendo que te puedas arrastrar a la cocina para hacer algo después de una noche de garrafón on the rocks, aquí tienes la oportunidad de dejar aparcado el ibuprofeno. ‘The Hungover (Hungoevr) cookbook‘ habla de cocina, tiene juegos para comprobar si aún continúas bebido y no te has dado cuenta ,y además, te ayuda a catalogar tu resaca, véase:

– La brújula rota. Síntomas: confusión, miedo, asco.

La máquina de coser. Síntomas: como si te apuñalaran la cabeza.

– El cometa. Síntomas: te sientes dentro de una mezcla indefinida de gases, hielo…. pero no te encuentras mal del todo. Es como si estuvieras desconectado del mundo en general pero con las funciones básicas del organismo activadas. Ahí, haciendo la fotosíntesis.

– El atómico. Síntomas: como si te hubieran sacudido por dentro y se te hubieran salido las entrañas dejándote medio vacío.

La hormigonera. Síntomas: tu sistema digestivo ha dado varias vueltas sobre sí mismo, se ha hecho cinco nudos marineros y ahora, además, se dedica a dar vueltas en las cavidades varias de tu cuerpo.

El baile del gremlin. Síntomas: el más temido. También conocido como “Apocalypse now”. No puedes ni comer. Te quedarías diez días en la cama si no fuera porque tampoco estás bien en ella. Fotofobia. Mundofobia. Arzobispofobia.

Nosotros añadiríamos algunos estados:

–  Panic on the streets of London. Síntomas: hay un hombre o una mujer en tu cama y no sabes cómo ha terminado ahí, ya que no recuerdas nada. Eso sí, tiene más pelo que espalda.

–  Panic on the streets of Birmingham. Síntomas: el mismo hombre peludo del caso anterior está en tu cama, solo que tú también eres un hombre y no eres monosexual.

Si no sabes inglés no lo compres, porque va a ser contraproducente, te va a dejar peor intentar leerlo. Y no vas a ser más listo cuando lo acabes, ya lo hemos intentando nosotros.  Lo bueno es que cuesta 8 dólares, un precio la mar de apañado para que puedas ahorrar y volver a drogarte a muerte. ¿A que ya no dice la mar de apañado ni vuestra abuela? Pues nosotros sí, somos oldies not goldies.