Lo que se cuece

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No somos de estar pegados a la televisión, porque el divorcio con nuestra infancia nos separó de ella, pero eso no quita que tengamos nuestras debilidades. Ayer se estrenaba en La Sexta la versión española de Pesadilla en la Cocina, con Alberto Chicote en vez de Ramsay, uno de nuestros programas predilectos.  Aparte de los adelantos que habían dejado caer con los momentos más destacados (ratón en lavavajillas, la chica de los tequilas, Alfredo llamando pijo a Chicote – le llamamos de tú porque Alfredo es ya como de la familia después de ayer, claro-, etc.) la cabecera ya prometía mucho.

El caso es, para no hacer un post que de pereza escribir y leer, que debéis ver el programa. Y lo debéis ver porque lo tiene todo sensacionalistamente hablando: insultos, faltas de respeto descaradas, lloros, trapos sucios, matrimonios, motivos para comer de tupper toda tu vida y lo único que te salva de sentirte culpable por ver un reality, el final feliz. Sin sexo, que sepamos, pero feliz. Y pensar que son personas al fin y al cabo. Que conste que nos encantó sin olvidar que el montaje te hace no diferenciar la realidad de la ficción (tener amigos en lo audiovisual ahorca a muchos de tus ídolos televisivos, es como si te sacaran de Matrix). ¿Los moteros eran contratados o eran hijos de la anarquía que se presentaron allí espontáneamente? Parte de nuestra redacción dice que lo eran; la otra parte dice “galileo, galileo”.

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Siempre que llegas a casa…

Para muchos la cocina es un coñazo: son gente más de salón, de baño o de cuarto de estar (nombre bastante ridículo incluso para una habitación, deberían haberle puesto un nombre de persona como Mercedes o Norman). Y a otros simplemente no les gusta cocinar o les da pereza por falta de tiempo, falta de imaginación, falta de faltas… Hemos encontrado en la base de todo nuestro conocimiento (internet) una serie de utensilios de cocina para modernos y freaks, como medida para promover el arte de cocinar entre la juventud sin futuro.

La selección incluye desde tablas para cortar cosas de Nintendo hasta un molde de tartas con la cara de Darth Vader, de la mano de uno de nuestros redactores carente de vida social. Pero lo que nos ha acabado de conquistar han sido el Robocup, un cacharro con forma de robot de serie B que mide las cantidades de los ingredientes que necesitas. Mención especial a la tostadora de Battlestar Galactica. Sois unos losers, así, en cursiva.

Remedios caseros I: cómo acabar con los piojos

Abrimos la veda de los remedios caseros como parte de esta sección. Empezamos  el año con uno infalible contra los piojos, porque seguro que tienes algún piojoso cerca (todos lo tenemos), o algún niño en su defecto o algún niño con su defecto, que es ser un niño.

Queremos aclarar que estos remedios los hemos probado previamente, aunque el becario todavía sigue de baja, pero con el pelo limpio, limpio. No es verdad. Los becarios no pueden darse de baja. Está en coma tirado en los lavabos.

MATERIALES

– Bolsa de plástico.

– Vinagre.

– Bote de insecticida.

– Horquillas.

Si tienes el pelo largo es aconsejable recogerlo en una coleta o similar. O que te lo recoja alguien si no se muere del asco, porque tener piojos es una cosa muy común pero eso no lo hace menos lamentable. Una vez recogido, te echas vinagre a muerte, en plan aliño de abuela. Acto seguido te rocías la cabeza bien con insecticida  procurando que te caiga en el resto del cuerpo y en los ojos lo menos posible. Desconocemos la reacción del vinagre mezclado con el insecticida, salvo que es mortal para los piojos. Igual es mortal para las personas, pero hasta que no muera el becario no podremos confirmarlo.

Una vez hecho esto, si aún respiras, te pones la bolsa en la cabeza (sólo en la zona de pelo, salvo que te de morbo autoasfixiarte), como si fueras a entrar a quirófano, y la sujetas bien con horquillas. La marca de la bolsa da igual pero las bolsas del Lidl son mucho más humillantes, puestos a superar el listón de este remedio casero (vigila que la bolsa no tenga restos de comida, ya que en ese caso los piojos la devorarán y después terminarán contigo). Siguiendo con el tema, tienes que dormir con la bolsa en la cabeza. A la mañana siguiente te aseguramos que habrán muerto todos los piojos ahogados en tu propio vómito.

Esta es la opción laboriosa. La otra es echarte gasolina y prenderte fuego al pelo. Mano de santo.

Hannover


Seguimos con nuestras prácticas recomendaciones de regalos navideños. Como evidentemente os vais a dar al consumismo, aunque sea propio ya que no os quiere nadie, mejor tener un poco de estilo al regalar.

Nos hemos encontrado con un libro de recetas para la resaca. Suponiendo que te puedas arrastrar a la cocina para hacer algo después de una noche de garrafón on the rocks, aquí tienes la oportunidad de dejar aparcado el ibuprofeno. ‘The Hungover (Hungoevr) cookbook‘ habla de cocina, tiene juegos para comprobar si aún continúas bebido y no te has dado cuenta ,y además, te ayuda a catalogar tu resaca, véase:

– La brújula rota. Síntomas: confusión, miedo, asco.

La máquina de coser. Síntomas: como si te apuñalaran la cabeza.

– El cometa. Síntomas: te sientes dentro de una mezcla indefinida de gases, hielo…. pero no te encuentras mal del todo. Es como si estuvieras desconectado del mundo en general pero con las funciones básicas del organismo activadas. Ahí, haciendo la fotosíntesis.

– El atómico. Síntomas: como si te hubieran sacudido por dentro y se te hubieran salido las entrañas dejándote medio vacío.

La hormigonera. Síntomas: tu sistema digestivo ha dado varias vueltas sobre sí mismo, se ha hecho cinco nudos marineros y ahora, además, se dedica a dar vueltas en las cavidades varias de tu cuerpo.

El baile del gremlin. Síntomas: el más temido. También conocido como “Apocalypse now”. No puedes ni comer. Te quedarías diez días en la cama si no fuera porque tampoco estás bien en ella. Fotofobia. Mundofobia. Arzobispofobia.

Nosotros añadiríamos algunos estados:

–  Panic on the streets of London. Síntomas: hay un hombre o una mujer en tu cama y no sabes cómo ha terminado ahí, ya que no recuerdas nada. Eso sí, tiene más pelo que espalda.

–  Panic on the streets of Birmingham. Síntomas: el mismo hombre peludo del caso anterior está en tu cama, solo que tú también eres un hombre y no eres monosexual.

Si no sabes inglés no lo compres, porque va a ser contraproducente, te va a dejar peor intentar leerlo. Y no vas a ser más listo cuando lo acabes, ya lo hemos intentando nosotros.  Lo bueno es que cuesta 8 dólares, un precio la mar de apañado para que puedas ahorrar y volver a drogarte a muerte. ¿A que ya no dice la mar de apañado ni vuestra abuela? Pues nosotros sí, somos oldies not goldies.

Reducción de pizza a la barbacoa

Pizza the Hut, cortesía de Spaceballs

Siguiendo con nuestros menús basados en el reciclado, os presentamos platos para compartir cualquier domingo, para que quedéis bien con los amigos y la familia al invitarles a casa, que nunca les invitáis. Están basados en restos del día anterior, a veces de dos días, lo que viene a ser la realidad de los hogares españoles.

– Bordes de pizza con salsa barbacoa.

Ingredientes:

– Bordes de pizza del día anterior.

– Salsa barbacoa en cajita.

Los bordes de la pizza no se tiran. Nunca. Partiendo de esta premisa os podemos garantizar que al día siguiente vais a tener un manjar para compartir con forma, además, de costilla. Siempre tendrás algún gorrón que el día anterior se haya comido toda la pizza, hasta los bordes, pero lo habitual es que la gente quiera comer el relleno y no la masa, eso se tira, como si fuéramos ricos, qué extravagancia. Lo importante el día anterior es haber pedido, además de pizza por teléfono, por internet o por favor,  una de alitas de pollo, de esas que vienen en una foto de sesión en la propaganda y al llegar a tu casa parecen muslos de rata. Pero vienen con una salsa barbacoa en un paquete que mide falange y poco más, donde caben perfectamente los bordes de la pizza para mojar. Y voilà, ya tienes una tapa moderna, rápida y fácil.

Riñones al Xerez

El mundo de la cocina es tan amplio como maravilloso, y en NME no descartamos ningún tipo de alimento ni receta para nuestra sección “Con las Manos en la Grasa”, porque somos muy respetuosos con los estómagos ajenos. Así que hoy venimos con una receta totalmente novedosa:

En Mourmansk, Rusia, una ciudad cercana a San Petersburgos (algún día hablaremos del Burguis Power y las franquicias burgalesas alrededor del mundo, como Edimburgos o Estrasburgos),  la policía ha detenido a un joven de 21 años que se ha comido a otro. Así. La noticia suena tan veraz como la de la autoestopista que desaparece en las curvas, pero no nos vamos a ir de interrail para corroborarlo, la verdad.

Este muchacho contactó con otro tipo a través de una página web de encuentros homosexuales, lo que demuestra lo peligrosa que es la red. Invitó a su conquista, de 31 años, a casa, a cenar, claro. Una vez allí no se sabe muy bien cómo le mató, si envenenado o a poniéndole un maratón de ‘Jara y Sedal‘, pero lo que sí quedó claro es que al asesino le gusta la cocina. Después de matarlo, le troceó y cocinó de diferentes formas: hizo filetes, hamburguesas, salchichas, un cocido y croquetas con las sobras del cocido, como es tradición en Madrid y la región central de la antigua URSS. Estuvo cocinando durante toda la semana, y hasta llegó a colgar videos de cómo hacía las hamburguesas por la world wide web. Hemos tenido acceso a ellos pero no vamos a colgarlos, ya que eran unas recetas al Pedro Ximénez buenísimas y no queremos que nos las copien. Y además teniendo en cuenta que no sabemos distinguir un conejo de un gato ¿cómo sabemos que lo que sale cocinando en los vídeos no es un pavo?

Según la policía rusa, que tiene menos credibilidad que Milli Vanilli, el chef lo único que quería era comerse a su víctima, y parece que podría haber cocinado previamente a otras diez personas. Debe tener el congelador a tope.

Mucha Mierda

El científico japonés Mitsyuki Ikeda, centrado en la investigación medioambiental , ha creado una carne artificial con soja, caldo de carne y heces. Como suena. Y como huele. En realidad sólo extrae los lípidos y proteínas de la mierda, pero decirlo así,  aunque da el mismo asco, no es tan espectacular. Considera que con este tipo de medidas se podría paliar el hambre en el mundo y prepararnos para cuando nos hayamos comido a todos los animales del planeta.

Nos morimos de ganas de ver el momento en el que un tipo con un cargo importante y un nombre comercial, como Greenspan o Hailbreak, anuncie que el G-20 ha decidido paliar el hambre en el tercer mundo dándoles mierda.

La vida social de este hombre ha experimentado un crecimiento asombroso desde su hallazgo; sin embargo, sus barbacoas cada vez tienen menos éxito de asistencia. En la última, su amigo Joe, mientras se largaba en su pick-up, le gritó: “your meat is a fucking shit!”. Ikeda no entendió nada, ya que sólo habla japonés. Además aún se pregunta cómo ese Joe puede tener un medio de transporte más grande que su casa.

Para convencer a la prensa y llevarse más subvenciones, realizó encuestas entre la población comprobando si notaban la diferencia entre un Big Mac y la nueva propuesta de Ikeda. Los encuestados identificaron la base de la hamburguesa de Ikeda como “mierda” y la del Big Mac como “puta mierda”.

Donuts rellenos

Esta receta tan compleja que a continuación vamos a detallaros está especialmente indicada para los días de resaca. Su elaboración en días de no resaca conllevaría unos daños psicológicos que no queremos ni pensar. Nosotros somos buena muestra de ello. En realidad no nos hemos parado a pensarlos.

Ingredientes:

– 2 donuts, de los amarillos. Si encuentras Dupis hazlo con ellos, en plan nostálgico.

– Una tableta de chocolate con leche. Del que has comido siempre, vamos.

– Una botella de whisky que te habrás bebido la noche anterior, porque esta receta requiere preparación previa.

– Un grifo.

Malamente vas hasta la cocina, metes la boca en el grifo y te bebes dos o tres litros de agua para que te empiece a funcionar el tracto digestivo. Reptas hasta el sofá y pones el Encantador de Perros, porque los fines de semana tienes un 90% de probabilidades de encontrártelo sea cual sea la hora a la que enciendas la TV.  Mientras tratas de averiguar mentalmente el dinero que te gastaste anoche, coges un donuts del paquete de 6 (8, si es de oferta). Abres la tableta de chocolate y coges una onza. La incrustas en el donuts hasta que desaparece. Coges otra y haces lo mismo. Y otra, hasta que dejas el donuts lleno de sorpresas.

Después te comes el invento sin ningún tipo de remordimiento, porque trabajaste tan duro anoche que necesitas recuperar energías. Cuando termines haces lo mismo con los otros donuts y te chupas los dedos. Se los acercas al perro para que los chupe él también. Aún así seguirás teniendolos pegajosos, así que te los limpias en la camiseta. Ahora te dejas caer hacia un lado y te duermes un ratito.

Precio para 1 persona: 3 euros

Tiempo de preparación: En las condiciones que estás, parecerán 10 minutos pero habrán pasado 2 horas.

Dificultad: mínima, hasta la duquesa de Alba podría desayunarlo.

Tortilla francesa con tranchetes

Tranchetes, culpables de nuestra fobia infantil al Sanjacobo. Aquí el auténtico Kraft Test Dummy.

Ingredientes:

– Uno o dos huevos, depende del hambre que tengas. O de la gente que haya.

Tranchetes. Evidentemente los tranchetes nunca son marca Tranchetes, como los clines nunca son marca Kleenex.

– Una sartén. A poder ser con restos de comida pegados, luego te dirán los entendidos que ese sabor tan especial es de tal o cual especia.

– Un tenedor, herramienta multifuncional, con la que podrás batir el/los huevo/s, rallar de forma apropiada la sartén y luego comerte la tortilla con trozos de metal que vienen muy bien para los huesos.

Plato hondo para batir. O lo que tengas a mano con algo de profundidad, como una taza, un bidé o un cenicero. También puedes hacerlo en el bidet, que suena más elegante.

Aceite. como en cualquier receta de este lado del Pirineo.

¿Y ahora qué?

Rompemos los huevos, después de haberlos lavado (si amigos, los huevos se lavan, nosotros no lo hacemos nunca porque somos inmortales, pero te puede dar una triquinosis, o peor, una fimosis). Los echamos en el cenicero. Batimos. Batimos más. Entonces nuestra madre nos coge el cenicero y, aunque hayas estado batiendo durante 2 semanas y 3 días, ella siente la imperiosa necesidad de volver a batir. Dejamos que lo haga.

Abrimos el paquete de tranchetes marca acme. La gran versatilidad de este plato permite echar mucho fromage o poco, así puedes abrir 5 lonchas o media, depende de lo vicioso que seas. Las partes en cachos y las mezclas con el/los huevo/s. Ponemos al fuego previamente la sartén (te lo podíamos haber dicho antes, sí) con un poquito de aceite, como dos garrafas de cinco litros.

Vertemos la mezcla en la sartén. Cuando esté consistente, le damos la vuelta. Ahora recoge la tortilla de la vitro, la próxima vez utiliza un plato para darle la vuelta. Puedes hacerlo con el tenedor-revienta Teflón o hacerte el gracioso y darle la vuelta a golpe de muñeca. Mejor cuando no te vea nadie, por si se te cae. Aunque si no te ve la gente cuál es el objeto de darle la vuelta a golpe de muñeca.

Precio para 4 personas: Gratuíto. Todo el mundo tiene huevos y tranchetes en casa. Es un pilar de la pirámide alimentaria.

Tiempo de preparación: Depende de lo torpe que seas.

Dificultad: Podrías hacerlo aunque te extirparan el lóbulo frontal entero (y molaría mucho más tu aspecto)

La Colina de la Hamburguesa

Estamos apuntados a una interesante newsletter norteamericana de médicos  muy concienciados (PCRM) y han encontrado un remedio para retirar a las tropas de EEUU de los frentes bélicos: que sigan comiendo como cerdos.

Un porcentaje muy alto de futuros reclutas está tan sobrealimentado que no vale para el puesto. Lo único para lo que servirían es para embestir en plan manada de búfalos. Bueno, esa es la idea que hemos extraído nosotros, pero PCRM en verdad lo que ha hecho es sacar un Vegetarian Starter Kit, para hacer que alcancen su peso y no el suyo más el de un ñu, porque vale más una ensalada que un platoon de costillas adobadas.

La obesidad de los militares cuesta billones de dólares en médicos y absentismo laboral. Por no hablar de los accidentes que han detectado en  combate:

– A Mike Yellowstrong, teniente del ejercito de USA, se le resbaló el arma en pleno ataque frontal por tener las manos llenas de grasa después de haber desayunado panceta.

– El pasado mes de Junio, una compañía entera fue localizada y acribillada por montar una  barbacoa en pleno desierto de Afganistán. El olor a chorizo criollo  llevó a los afganos a detectar su ubicación.

– Steve O´Brian O´Something, francotirador del primer regimiento de la compañía UtahAlfa, tuvo a tiro al mismísimo Bin Laden hace un par de meses. Cuando se disponía a apretar el gatillo, sintió que algo le ascendía imparablemente por la garganta (justo después de acabarse un bocata de chistorra). El disparo se le fue a Cuenca, y eso que los americanos no sabían ni dónde estaba.

Nosotros somos provegetales, desde las lentejas con chorizo al jamón con melón pasando por el melón con jamón, monjamonjamón, aunque aspiramos a ser veganos algún día, sobre todo cuando no nos queden dientes. Aquí hay una copia de la edición especial del Vegetarian Starter Kit, por si os animáis. Nos ha encantado el capítulo dedicado al mito de la proteína.